Miasma Inquietante

Me salgo de un café en el centro a oler un mundo sumergido en el pecado

Pasa un muchacho, con papel de aluminio, un encendedor y una jeringa de heroína 

Son las diez de la mañana hay que tomar un café primero, hay que tratar de ser humanos

Se segué matando, y se mete a un callejón a acabarse

 

No le digo nada, solo salía a darme un momento asilado de mi teclado

Para oler el Miasma matador, el perfume que se pone la perdición 

Es un mixto de meados, caca de humano, mugre, sudor, exhausto de camiones, y el café

Trabaja como canción popular revolviendo el estómago y acariciando el alma

 

Inquietante como una película de Gaspar Noe 

Huele a la desesperación, a la chuquía de sartenes quemando la gordura de animales sacrificados

Huele a la traición, una batalla en el purgatorio, almas sin destino llegan a bañarse en charcos de orín

Viento asesinó que raspa los nervios interna de la nariz 

 

Me recuesto a un árbol, pitan los carros sin paciencia, en la inocencia de la mañana

A unas cuadras velan a un famoso basquetbolista

Me pongo a oler el aire, me he convertido en adicto 

El miasma inquietante, me acalambra todo el cuerpo como un demonio 

 

Cuando lo dejo ir, pienso entender de donde viene

Del sur, del desierto, Del oeste, del mar

O de arriba, con dios, del debajo, con el inframundo 

De los olvidados valles en el norte, o de las montañas semejantes en el este

 

Timbra la ambulancia desde millas un sonido que trae memorias escalofriantes 

Como el viaje del Miasma embrujado, intentan a llegar al callejón donde se aleja el muchacho del purgatorio

Le pasa la incautación como robot en mal función

Le sale la espuma de la boca, la mierda del culo y la alma por el hueco que le dejo la jeringa

 

Edificios de ladrillos semejantes, personas de trabajos lujosos

Los zapatos de millonarios pasaban centímetros del muchacho muerto en el callejón

Lo voltean a ver lo miraban en lastima, se tapaban la nariz, sacudían la cabeza en sus camisas amarillas y moradas

No sé qué dice eso sobre el humano, al fin no estoy seguro de donde viene el Miasma inquietante

 

No llegan los paramédicos a tiempo, aun intentan el rescate del muchacho 

Se rinden y lo suben a la ambulancia

Su olor como ese del basquetbolista que toda la ciudad vela

Se mezclan y llegan a entrarme y a mis sentidos queman en una manera similar 

 

Me pongo a reír, y luego me pongo a llorar

Mis lágrimas saladas se revuelcan con el viento matador

Los deseos del día anterior, solo son las cenizas de ayer

Y Ahora encontramos la cordura en saber que todos acabamos en el mismo viento